BIENVENIDOS AL CURSO 2.011- 12



lunes, 15 de noviembre de 2010

EL EMBARAZO DE SERGIO

Yo-¿Mamá por qué mi embarazo fue especial?

Mamá-Porque venias hacer la esperanza de curar a tu hermano y porque te desebamos.

Yo-¿Fue un embarazo tranquilo?

Mamá-Si fue un embarazo tranquilo ya que tenias que nacer fuerte y sano.

Yo-¿Por qué fue un parto programado?

Mamá-Naciste antes de tiempo y por cesaria ya que tenias que ser donante de las células madre (cordón umbilical).

Yo-¿Qué día nací, donde y cuanto pesé?

Mamá-Naciste en el Hospital De La Paz, el 22 de agosto a las 10:20 de la mañana y pesastes 3.660 gramos y mediste 61cm de largo.

Yo-¿Por qué me quede 15 días más en el hospital?

Mamá-Por prescripción médica y luego nos fuimos todos a casa

Sergio Alonso

jueves, 11 de noviembre de 2010

ENTREVISTA A MAMÁ

-¿Como te pusiste cuando supiste que estabas embarazada de mí?

- Muy contenta.

- ¿Lo celebraste?

- Si, se lo dije inmediatamente a tu padre y a tu abuela, luego por la noche hicimos una cena especial.

- ¿Tuviste un buen embarazo?

-No, fue un embarazo de alto riesgo desde el segundo mes porque me subió mucho la tensión. Tuve que ingresar

varias veces en el hospital antes de que tú nacieras, pero mereció la pena.

-¿A que hora nací?

-A las 3.35 de la madrugada.

-¿Qué día de la semana?

-Un sábado.

-¿Cuánto pesé?

-3 kilos.

-¿Cuánto medí?

-56 cm.

_ ¿Fui a la incubadora?

-No, pero naciste con un problema de caderas inmaduras y tuviste que llevar una férula durante un año y medio.

-¿Nací en la fecha que tenía que nacer?

-No, fuiste ocho mesina, es decir, naciste un mes antes de lo previsto.

-¿Entonces tomaste las uvas de fin de año en el hospital?

-Si contigo y con papa.

-¿Pudiste ir el día de reyes a casa?

-Si.

-¿En que hospital nací?

-En “La Paz”.

-¿Fuiste feliz conmigo después de que yo naciese?

-Fui inmensamente feliz.

_¿Querías que fuese niña o niño?

_Me daba lo mismo, aunque las abuelas querían niña.

-¿Cuándo supiste que iba a ser una niña?

-Cuando naciste que me preguntaron como te ibas a llamar y conteste que me dijesen que eras para saberlo, pues no

dejaste que se viese en ninguna ecografía.


Paula Armenteros

ENTREVISTA A MI MADRE

¿Antes de tenerme querías tener un hijo/a?

-Si, llevaba años queriendo tener un hijo.

¿Cuándo te enteraste de que ibas a tener un hijo/a que pensaste?

- No pensé, me sentí superfeliz.

¿Si tuvieras que elegir entre chico o chica que hubieras elegido?

-Hubiera elegido chico, pero sólo porque me parece que la vida es más fácil para ellos.

¿Como me querías llamar si hubiese sido chico? ¿Y chica?

-Javier. Inés o Blanca.

¿Qué sentiste en los primeros meses? ¿Y en los últimos?

-Una felicidad grandísima que no había sentido en la vida. Lo mismo porque estaba supercontenta.

¿El día que nací cuando me viste que pensaste?

- Sentí una enorme emoción y las primeras palabras fue dar las gracias a las personas que habían ayudado a que tú nacieras. ¡Me sorprendió lo despierta que te mostrabas nada más nacer y tu curiosidad mirando de un lado a otro.

¿Cómo fueron los primeros meses conmigo?

- Una pesadez porque llorabas mucho.

¿Si te pudieras quedar otra vez embarazada de mi cambiarias algo?

- Intentaría trabajar menos.

¿Te gusto el embarazo?

- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MUCHIIIIIIISIMO!!!!!!!!!!! nunca me sentí tan fuerte, tan ágil ni tan guapa.

GRACIAS MARTA ME HACES MUY FELIZ

Marta Muguruza

ENTREVISTA A MI MAMÁ

Entrevista a María José Hierro, madre de Luis Lázaro Hierro, por Luis Lázaro


Luis: ¿Cuándo y dónde te enteraste de que estabas embarazada?

Mamá: Papá y yo estábamos de vacaciones en Porto do Son, y yo me notaba algo rara, así que me hice una prueba y dio positivo. Era agosto de mil novecientos noventa y nueve.

L: ¿Cómo te sentiste en el momento en el qué te enteraste?

M: Estaba tan emocionada que se me saltaban las lágrimas. Enseguida llamamos a los futuros abuelos y tíos para darles la noticia. Al mismo tiempo me asustaba un poco que algo saliera mal.

L: ¿Nací en la fecha que el médico te había dicho?

M: El médico me dijo que nacerías el diez de abril, pero no te decidiste a venir al mundo hasta el veintiséis de ese mes. La espera se nos hizo eterna y recuerdo que para no pensar en ello fuimos al cine cada día durante esas semanas.

“Fue muy emocionante, me reía y lloraba al mismo tiempo, y cuando por fin te tuve en mis brazos y te vi esa carita… me sentí la mujer más afortunada del mundo”


L: ¿Cuántas horas duró el parto, de qué hora a qué hora?

M: Rompí aguas a las siete y media de la mañana y finalmente naciste a las diez de la noche, así que el parto duró unas quince horas.

L: ¿Qué hice nada más nacer?

M: Nada. Recuerdo que ni siquiera lloraste, y de hecho has llorado muy poco a lo largo de tu vida.

L: ¿Cómo se os ocurrió el nombre y a quién?

M: Nada más enterarnos de que íbamos a tener un bebé, papá me dijo que si fuera un niño le encantaría que se llamase Luis, como él mismo, su padre, su abuelo, etc. Yo le dije que no había inconveniente, pero que si teníamos más hijos me tocaba a mi elegir el nombre del siguiente.

L: Cuando nací, ¿te dolió mucho?

M: Fue un parto muy complicado y la verdad es que lo pasé bastante mal. Cuando entré a quirófano tenía 39 de fiebre y además de la anestesia me estaban poniendo antibióticos por la vía. No podían sacarte y al final lo hicieron con fórceps, lo cual provocó que yo perdiera mucha sangre y me dieran una gran cantidad de puntos. Pero lo importante es que tú estabas bien.

L: ¿Cómo te sentiste cuándo nací?

M: Pues la verdad es que muy aliviada de que al fin te sacaran (risas). No, en serio, fue muy emocionante, me reía y lloraba al mismo tiempo, y cuando por fin te tuve en mis brazos y te vi esa carita… me sentí la mujer más afortunada del mundo.

L: ¿Cuánto tiempo estuviste en el hospital antes de llevarme a casa?

M: Estuve cuatro días, porque me sentía muy débil (no quise hacerme la transfusión de sangre) y tenía muchos dolores. Además seguía con calmantes y antibiótico. Hasta pasado un mes no me recuperé.

Lúís Lázaro


ENTREVISTA A MI MADRE

_ ¿Cómo fue tu embarazo?
El embarazo fue estupendo hasta el sexto mes. Podía trabajar, no tuve náuseas ni mareos, y me encontraba muy bien. Pero un día, al volver de trabajar, empecé a tener contracciones de parto. ¡Querías nacer ya y solo pesabas un kilo! . Desde entonces estuve contigo en la cama, sin movernos durante siete semanas.
En ese tiempo quisiste nacer otras tres veces, y tuvimos que ir al hospital para que no te dejaran nacer, porque tus pulmones aún no estaban formados, y no podrías respirar.
Por fin a la quinta te dejaron nacer, y el 29 de julio asomaste tu carita al mundo.

_ ¿Cómo fue mi nacimiento y qué sentiste cuando nací?

El parto fue estupendo y muy fácil. Papá estuvo con nosotros todo el tiempo. Así te conocimos los dos a la vez. Nada más nacer papá se fue contigo mientras te lavaban, te vestían y te hacían las pruebas de recién nacido. También fue papá el que te llevó en brazos a la habitación. Nos hizo mucha gracia que te pasaste las cuatro primeras horas de tu vida con los ojos abiertos, mirándolo todo, y sin llorar ni hacer ningún ruido. La verdad es que eras un poco feo,¡¡ pero a nosotros nos parecías el bebé más guapo del mundo!! No podíamos estar más felices.

Pablo Durán

MAURICIO, EL MAESTRO VIDRIERO

Érase una vez un maestro vidriero español llamado Carlos. Tenía un taller en medio del pueblo de Pozuelo. Carlos últimamente recibía encargos de un hombre rico llamado Mauricio, que quería tener la colección de vidrio más grande del mundo. El había tenido que hacerle de todo tipo desde vasos a todo tipo de botellas. Pero Carlos no estaba triste si no contento porque cada vez los precios aumentaban y ganaba mucho dinero. Era su mejor cliente.

Hasta que un día el rey Felipe V le mandó ir a La Granja de San Idelfonso para hacer los cristales del palacio. Mauricio se enfadó ya que el maestro vidriero se había ido a otro lugar. Así que él se hizo también maestro vidriero. Pasaron días meses y por fin se convirtió en un experto del vidrio.

Disfrutaba viendo como su colección aumentaba pero no veía como su dinero disminuía lentamente, porque al hacerse maestro vidriero dejó de ser terrateniente y vendió sus tierras. Y además no hacía vidrio a la gente si no a su colección. Pero no se daba cuenta. Un día al salir a comprar arena para hacer vidrio se dio cuenta de que no tenia dinero. ¿Qué podía hacer? No podía hacer vidrio porque no tenia arena. ¿Qué iba a vender? Fue a una tienda que tenia arena y mientras el dependiente hablaba robó un saco de arena y se fue a su casa corriendo. Hizo dos de sus esculturas favoritas y salió a la calle a venderlas. Pero la gente no tenia tantas monedas como las que le dio a Carlos por las figuras, entonces las rebajó. Pero al rebajarlas ganó menos así que todavía no tenia suficiente. Justo entonces pensó en Carlos, y se le ocurrió ir a verlo. Alquiló un carro y se fue a La Granja de San Idelfonso. Encontró a Carlos en un taller de madera junto a muchos maestros vidrieros más. Se saludaron y Mauricio le enseñó lo bien que hacia el vidrio, justo en ese momento el rey pasó por allí y le vio, al ver que era tan bueno le contrato.
Pasó el tiempo y se acabó el palacio, ¿ahora que harían? Mauricio le dijo a Carlos que podían hacerse un taller y el aceptó. Y ahora trabajan juntos.


Jorge Luque

EL MAESTRO VIDRIERO

Érase una vez un joven adolescente al que le atraía mucho el vidrio; siempre que veía algún tipo de vaso, copa, etc., se quedaba mirándola fijamente preguntándose cómo se haría, aunque siempre que se lo preguntaba, se acordaba de una cosa que le dejaba muy triste, que hace unos tres años, su padre se puso enfermo y justo cuando le iba a decir con qué se hace… murió. Desde ese día se propuso lo siguiente: averiguar con qué se hace el vidrio y cómo se hace.

Cuando por fin cumplió veinte años, pudo empezar a hacer vidrio y ese mismo día fue el mejor de su vida. Empezó cogiendo arena, la aplastó, la metió en un horno a mil quinientos grados y esperó a que la arena se fundiese, cogió un palo hueco, lo metió al horno y luego lo sacó, mojó el palo un poco en agua para que se enfriase. A continuación le dio la forma y lo metió en un tipo de caja muy raro de la que salía fuego y… ¡al sacarlo vio que le había salido un jarrón precioso! Luego lo metió en un lugar donde se iba enfriando poco a poco. Los siguientes que hizo le salieron algunos mal y otros bien, pero sabía que con el tiempo le saldría todo genial.

Unos cuantos años más tarde, era uno de los mejores maestro vidrieros del mundo y tuvo que hacer muchos trabajos para gente importante. Sólo que a él no le iba todo de perlas, no, nada de eso; una cosa que le pasaba era que tenía pocos amigos. Esto se debía a que a sus compañeros de trabajo les daba celos que fuese tan buen vidriero, pero su mejor amigo le decía que no les hiciese caso. Pero no solo tenían celos de él, sino que también le molestaban, le hacían burla, se reían de él sin razón y todo tipo de cosas.

Un día, el rey Carlos III le hizo ir a su palacio para encargarle que le fabricase setenta y ocho ventanas para el Museo del Prado, trescientas ochenta y nueve ventanas para un palacio, veinticuatro lámparas de araña para el palacio y diez espejos. Además le dijo que le pagaría muy bien. El vidriero encantado dijo que sí, pero por el camino se dio cuenta de algo, que él solo no podría hacer todo, por eso trató de tener una idea. Después de estar un rato pensando se le ocurrió algo, que le podía decir a sus compañeros si le querían ayudar. Como él tenía en mente le dijeron que si. Él maestro fue el que organizaba el trabajo. Ya llevaban un mes de trabajo, y les faltaban muy pocas cosas: cincuenta cristales, cinco lámparas de araña y un espejo.

Al fin terminaron con el trabajo, tardaron tres meses. Cuando se lo entregaron al rey, se quedó sorprendido con lo poco que habían tardado y lo bien que estaba y con la delicadeza que lo habían hecho. Por eso Carlos III decidió que les pagaría más de lo que dijo.

Así fue como el maestro vidriero se convirtió en el mejor del mundo y se ganó el respeto de sus compañeros.

Luis Lázaro Hierro 5ºA